La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. No es una enfermedad, sino un síntoma de otras condiciones o cambios físicos que afectan el control de la vejiga. Es más común de lo que crees y una alta población tiene esta condición, pero esto no significa que debas normalizarlo.
Esta es una de las consultas médicas más frecuentes. La sensación de necesidad constante puede deberse a una vejiga hiperactiva, infecciones urinarias, consumo excesivo de bebidas que irritan la vejiga como el café y el alcohol o debilitamiento del suelo pélvico. Si sientes que tu vejiga nunca está vacía, podrías estar experimentando retención urinaria.
El síntoma de orinar y quedar con ganas de orinar, es común en hombres con problemas de próstata o en mujeres con prolapsos leves. Evalúa si esta sensación está acompañada de dolor o presión, y si es así no dudes en visitar a tu médico.
Para elegir el producto adecuado y el tratamiento correcto, debemos diferenciar los diferentes tipos de incontinencia:
Ocurre cuando se ejerce presión sobre la vejiga al reír, estornudar, toser o hacer ejercicio. Es muy común tras el embarazo o durante la menopausia debido al debilitamiento de los músculos que sostienen la uretra.
Es esa necesidad repentina e intensa de orinar que no se puede postergar, llegando a menudo a la pérdida de orina antes de alcanzar el baño.
Esta condición ocurre cuando la vejiga no se vacía por completo, provocando que se llene en exceso y el líquido restante gotee de forma constante. Es la causa principal detrás de la sensación de orinar y quedar con ganas de orinar, ya que el músculo vesical pierde la capacidad de contraerse.
La incontinencia urinaria funcional se caracteriza por la pérdida involuntaria de orina debido a factores externos o impedimentos físicos y mentales.
La incontinencia urinaria mixta es una condición que presenta una combinación de características tanto de la incontinencia de esfuerzo como de la incontinencia de urgencia.
La incontinencia urinaria puede afectar a personas de cualquier edad, pero ciertos factores aumentan el riesgo de desarrollar esta condición. Algunos de los factores de riesgo incluyen:
Entrenar los músculos de la pelvis es la primera línea de defensa para la incontinencia. Consiste en contraer y relajar los músculos que controlan el flujo de orina.
Dependiendo de la gravedad, un especialista puede recomendar medicamentos para relajar la vejiga o procedimientos mínimamente invasivos (como mallas sintéticas) para dar soporte a la uretra.
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No es una consecuencia inevitable del envejecimiento, aunque los cambios hormonales y físicos pueden aumentar las probabilidades.
Si las ganas de orinar a cada rato afectan tu sueño, tu trabajo o tu vida social, es momento de consultar a un urólogo o ginecólogo.