La demencia es un término general que describe la pérdida de las funciones cognitivas que interfiere con la vida cotidiana, ya que afecta la memoria y el pensamiento. Aunque comúnmente se asocia con los adultos mayores, no es una parte normal del envejecimiento. Más adelante descubriremos los diferentes tipos de demencia y que el Alzheimer es la forma más común entre ellos.
El término "demencia senil" ha sido utilizado tradicionalmente para describir el deterioro cognitivo en personas mayores. Sin embargo, este término puede ser confuso y estigmatizante. Actualmente, los profesionales de la salud prefieren utilizar términos más específicos, como "enfermedad de Alzheimer" o "demencia vascular", para describir las distintas formas de deterioro cognitivo.
La demencia senil es un término general que se usa para describir el deterioro progresivo de las funciones cognitivas que interfiere con la vida diaria de los adultos mayores. En cambio, la enfermedad de Alzheimer es un tipo específico de demencia y, de hecho, la causa más frecuente de este síndrome. Es decir, todas las personas con Alzheimer tienen demencia, pero no todas las demencias son Alzheimer.
Las causas de la demencia senil pueden ser diversas y, en muchos casos, están relacionadas con el envejecimiento del cerebro y el daño progresivo de las células nerviosas. La forma más común es la enfermedad de Alzheimer, aunque también existen otras causas como la demencia vascular, provocada por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro; la demencia por cuerpos de Lewy, asociada a alteraciones en las proteínas cerebrales; y la demencia frontotemporal, que afecta principalmente las áreas del comportamiento y el lenguaje.
Existen varios tipos de demencia, cada uno con síntomas específicos:
Los síntomas de la demencia varían según el tipo y la etapa:
Pérdida de memoria, dificultad para comunicarse, desorientación, tareas complejas.
Depresión, ansiedad, cambios de humor, alucinaciones o delirios.
La condición empeora con el tiempo, llevando a dependencia total en etapas avanzadas.
Acciones que pueden reducir el riesgo:
No hay cura, pero sí formas de mejorar la calidad de vida: