Las infecciones urinarias ocurren cuando bacterias, generalmente provenientes del intestino, logran entrar y multiplicarse en alguna parte del tracto urinario: la uretra, la vejiga, los uréteres o los riñones. En la mayoría de los casos, la bacteria E. coli es la principal responsable, ya que puede desplazarse fácilmente desde la zona anal hacia la uretra, sobre todo en las mujeres, cuya uretra es más corta y está más cerca del ano.
Factores como retener la orina por mucho tiempo, una higiene inadecuada, el uso de ropa interior sintética o ajustada, la deshidratación y las relaciones sexuales sin orinar después pueden favorecer que las bacterias se acumulen y provoquen la infección. Reconocer estas causas es el primer paso para prevenirlas, por eso te compartimos 10 tips que puedes aplicar en tu día a día para proteger tu salud urinaria.
El agua favorece el arrastre de bacterias fuera del tracto urinario. Incluir infusiones sin cafeína como complemento.
La cafeína y el alcohol irritan la vejiga y pueden aumentar el riesgo de infección.
Retener la orina durante largos períodos favorece la proliferación bacteriana en la vejiga.
Esta dirección impide que las bacterias del recto alcancen la uretra, principal causa de infecciones en mujeres.
La humedad es un entorno propicio para el crecimiento de bacterias. La ropa interior húmeda o mojada aumenta el riesgo.
Los tejidos sintéticos ajustados retienen la humedad y el calor. El algodón permite la transpiración y reduce la irritación.
El agua de coco tiene propiedades diuréticas naturales que favorecen la limpieza del sistema urinario.
Los arándanos contienen proantocianidinas que dificultan la adhesión de bacterias a las paredes de la vejiga. La vitamina C crea un entorno urinario menos favorable para la bacteria E. coli.
La micción poscoital elimina bacterias que pueden haber ingresado a la uretra durante el acto sexual. Es especialmente importante en mujeres.
El dolor, el ardor, la orina turbia o con sangre y la fiebre son señales de una infección que requiere tratamiento médico. No automedicarse.